“Son tiempos donde todos están contra todos, donde nadie escucha nadie, tiempos egoístas y mezquinos donde siempre estamos solos” Fito Páez

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lunes, 8 de octubre de 2012

LA BÚSQUEDA DE UNA ALTERNATIVA HUMANISTA (y 3)

c) La necesidad de un movimiento alternativo

Pero, aunque se “movilizase” un sector considerable del pueblo, aunque ello provocase la realización de muchos estudios debidos a un nuevo interés por las alternativas, eso no bastaría. La realidad es que ni siquiera los mejores ideales y programas ejercen por sí mismos una influencia duradera sobre la persona, a menos que se le ofrezca una oportunidad de actuar, de participar y compartir ideas y propósitos con otros. Si se mueve verdaderamente a unos hombres y mujeres, formarán el núcleo de un “movimiento”, y este movimiento habrá de admitir, en grado diverso, que se coopere en ciertas acciones, se compartan sentimientos, ideas y esperanzas, se hagan sacrificios y se tenga, hasta cierto punto, una comunidad de símbolos y aun de ritos. 

Para ser eficaz, una idea tiene que encarnarse en el sentimiento y en la acción de un grupo. Las ideas que se han hecho influyentes fueron difundidas, como puede mostrarse, por pequeños grupos de adictos que impresionaron a otros por su entusiasmo, por su forma de vida, por sus ideas y porque el espíritu de estas ideas se manifestaba en la misma manera en que se constituían dichos grupos y en su modo de funcionamiento. (Propone algunos ejemplos como los esenios, los cristianos primitivos, los grupos monásticos, la Compañía de Jesús, los cuáqueros, los masones y los primeros grupos socialistas y anarquistas.)

Sugiere que quienes crean seriamente, jóvenes y adultos, en la necesidad de una alternativa se organicen en grupos. Resalta el valor y la función histórica de estos pequeños grupos: “Las pequeñas organizaciones, en apariencia impotentes, pero que están bien cohesionadas y tienen un espíritu propio, han resultado a la larga más eficaces para vencer el poder arbitrario que las mayores unidades militares, aunque sólo fuese por ser tan difíciles de manejar y abordar”.

Estos grupos debieran ser relativamente pequeños, grupos con no más de cien miembros cada uno. A fin de prevenir una jefatura demagógica y la formación de una ideología, no debiera haber una autoridad central que los dirija (en este sentido, los cuáqueros son un buen ejemplo). Deben tener una idea común, la de buscar la “alternativa humanista”, y deben discutir qué caminos hay hacia esta meta. 

Deben atravesar todas las confesiones religiosas y políticas y no deben poner como condición para pertenecer a ellos ninguna manera particular de ver las cosas. 

Los participantes deberían obligarse a llevar una vida que exija sacrificios. Son sugerencias en este sentido que los miembros se abstengan de satisfacer deseos de aparatos innecesarios y enajenantes, que contribuyan con el diez por ciento de sus ingresos para fines que promuevan los objetivos del movimiento, que se creen una nueva forma de vida, una forma de franqueza, veracidad y realismo, que dediquen parte de su tiempo al estudio y a la propagación activa de los objetivos del movimiento entre las personas con las que tengan relación social y con las que trabajen; que demuestren objetividad y falta de fanatismo y, a la vez, valor y firmeza en todos sus comportamientos. 

Esto quiere decir, por ejemplo, que hoy manifestarían, inequívocamente y de acuerdo con la conciencia de cada cual, su protesta contra la la política de recortes y la corrupción política; contra la agresión, la xenofobia o el racismo contra los inmigrantes ….

Deberían tener también siquiera un mínimo de símbolos y ritos comunes. Se nos ocurre que entre estas manifestaciones “rituales” podrían contarse unos períodos de silencio y meditación en común. Los miembros deben aplicar su vida a practicar la solidaridad y a superar el fanatismo y el egoísmo. Todas estas ideas no son más que ensayos de sugerencias para indicar solamente el tipo de actividad a la que me refiero. La elaboración de un programa detallado y válido para la vida de grupo debe ser materia de discusión seria y prolongada entre los que quieran participar. Se espera que estos grupos constituyan el núcleo activo de un movimiento, pero que atraigan a muchos simpatizantes, influidos por su dedicación y su seriedad, así como por sus sugerencias y propuestas concretas. Deberían unírseles algunos intelectuales mayores, pero no como “jefes”, y deben ser tan sensibles a la situación de los miembros jóvenes como éstos a los mayores con más experiencia.

LA BÚSQUEDA DE UNA ALTERNATIVA HUMANISTA (2)



b) Condiciones para una alternativa de activismo humanista

i.   Hacernos conscientes del sistema
La primera condición es hacernos conscientes, algo distinto a estar simplemente de acuerdo con las ideas que oímos. Ser conscientes significa despertar a algo que hemos sentido o presentido sin pensarlo, creyendo, no obstante, que siempre lo hemos sabido. Es una evolución que tiene un efecto vitalizador y fortificante, porque es una evolución interior activa, no un hecho pasivo de escuchar y dar o negar nuestro acuerdo.
Aparte de la necesidad de hacernos conscientes, esta conciencia tiene que referirse al sistema en su conjunto, no a facetas aisladas y fragmentarias. No basta ser conscientes de que la guerra del Vietnam es absurda, inmoral y peligrosa; de que la violencia negra es consecuencia necesaria de la miseria en los suburbios negros; ni de que el aumento del consumo, el uso de más aparatos, no aumenta la felicidad, sino que sólo sirven de anestésico para el aburrimiento. Debemos hacernos conscientes de que todas estas características forman parte de un sistema que produce inevitablemente todos estos síntomas; y por tanto, de que no conseguiremos nada combatiendo los síntomas aislados, sino que debemos reformar el sistema en que arraigan.
Lo cual quiere decir hacernos conscientes de la índole de un sistema industrial cada vez más burocratizado, orientado por las metas del poder, del prestigio y de la diversión, y programado por los principios de la máxima producción y del mínimo roce.
Debemos hacernos conscientes de que este sistema en su conjunto deshumaniza a la persona y de que esta persona ha dejado de ser, como lo era en el siglo XIX, la dueña de sus máquinas y ahora está dominada por ellas, tanto el obrero como el directivo.
Por último, debemos hacernos conscientes de que este sistema funciona sólo con nuestro consentimiento y ayuda, y de que, si nosotros queremos cambiarlo, podemos cambiarlo mientras siga habiendo democracia.

ii.    Vislumbrar alternativas
Pero no basta con hacernos conscientes del sistema. Tenemos que ver alternativas. En efecto, uno de los principales obstáculos a la acción adecuada y racional está en que, o no se ven alternativas al statu quo, o se nos proponen unas alternativas falsas y demagógicas sólo para demostrarnos mejor que no hay alternativas verdaderas. Una de estas alternativas engañosas es: o regresar a la era preindustrial, o avanzar hacia la sociedad de la megamáquina. Y otra, en el terreno político, es el derrumbamiento de Estados Unidos de acuerdo con la teoría del dominó, o continuar la guerra del Vietnam hasta conseguir la destrucción de todo el país, aunque Estados Unidos sufra graves pérdidas materiales y morales.
Otra alternativa engañosa es: expropiación de toda propiedad, o sociedad de totalitarismo empresarial. Y otra: o religión teísta (cristianismo), o materialismo desalmado, idolátrico. Pero la más básica de las alternativas erróneas será probablemente la que se plantea entre un supuesto “realismo”, entendido como una automatización no regulada por decisiones basadas en estimaciones humanas, y un utopismo entendido como una persecución de objetivos inciertos e irrealistas, sólo porque no se han realizado todavía.
Lo que más importa es despertarnos a la realidad de que hay alternativas verdaderas, es decir, posibilidades reales que no son ni lo viejo ni lo ficticiamente contrario. La alternativa real en el terreno de la organización social es la de un industrialismo humanista, medidas tales como la descentralización, la autogestión y la actividad individual responsable en todos los ámbitos. Lo cual quiere decir, no expropiación de la propiedad, sino regulación de su administración, orientada por los principios del óptimo valor para el desarrollo del hombre.
En el ámbito psicoespiritual, tenemos la nueva alternativa de un marco de referencia común al teísta y al no teísta. En este marco de referencia, el fin de la vida es el pleno desarrollo de las facultades humanas, especialmente las de razón y amor, la superación de la mezquinidad del propio ego y el desarrollo de la capacidad de entrega; la plena afirmación de la vida y de todo lo viviente, contra la adoración de lo mecánico y de lo muerto.
Por último, la alternativa verdadera a realismo y “utopismo” nace de un conjunto de fenómenos (pensamiento, conocimiento, imaginación y esperanza), que capacitan a las personas para ver unas posibilidades reales que ya apuntan. Si falta un solo elemento de ese conjunto será difícil descubrir nuevas alternativas. La alternativa real que propone Fromm es la de efectuar unas reformas radicales a través de los procedimientos democráticos “movilizando” un amplio sector del pueblo que prefiera estas reformas radicales a la muerte física y mental.
Señala que muchas de las críticas, así como las alternativas, se hacen en términos generales, y eso no basta. Especialmente en lo que se refiere a las alternativas, hacen falta muchísimos estudios y experimentos para convertir ideas generales en sugerencias precisas. Lo cual es aplicable a la cuestión de la descentralización, de la autogestión, el carácter de las posibilidades humanas racionales frente a las irracionales, los incentivos al trabajo, la cuestión de actividad frente a pasividad, la de una filosofía humanista radical, y otras muchas. Entre ellas, uno de los problemas principales será el decidir si debe reducirse o modificarse el empleo de computadoras electrónicas, la cibernética y la automatización, etc., para facilitar que la personas pueda recuperar el dominio sobre las máquinas.
Una característica esencial ha de ser la premisa de que la persona es la categoría esencial en todo plan y en toda previsión. No basta con tratar de posibilidades técnicas más o menos previsibles, olvidando al hombre y la mujer en cuanto son afectados por los cambios técnicos y sociales, o de los cambios de la persona que afectan a la organización social. No pueden olvidarse los juicios que debe formarse las personas para decidir si prefiere el máximo consumo y, por tanto, la máxima enajenación, o un nivel inferior de consumo, esto es, un consumo como medio para una vida humanamente más rica, y conservado en las dimensiones ajustadas a la realidad humana.
Recuerda que hoy se ha puesto de moda entre muchos sociólogos un estilo enajenado, casi esquizofrénico, que propone eliminar del análisis social al hombre como un ser que siente, vive, sufre y piensa.
Continuara....

LA BÚSQUEDA DE UNA ALTERNATIVA HUMANISTA (1)


Las próximas entradas (3) las dedico a comentar unas reflexiones de Erich Fromm en 1968. Un gran humanista qué –junto a otros- puede ofrecernos claves para repensar hoy en día la necesidad de una alternativa humanista, y que puede ser de utilidad a la hora de ayudar a concretar hoy compromisos liberadores, superando ese anquilosamiento de la conciencia social que tan caro estamos pagando, ¿Qué podemos hacer? Esa es hoy una cuestión clave a la que hay que encontrar respuestas… y a ello quieren contribuir este y las dos próximas entradas.
En los años en que escribe estas reflexiones (1968, EE.UU)  a Fromm le preocupa poner en marcha un “movimiento” humanista alternativo, y creía que, en ese momento, había una base suficiente entre la población.

a) ¿Adónde vamos?
Inicia su reflexión señalando las causas que exigen esa alternativa, en concreto:
i.            Los peligros que, en ese momento, amenazaban al mundo (y a EE.UU.): la guerra atómica, la brecha cada vez más grande entre los países ricos y los países pobres, la decadencia de nuestras ciudades y el no haber conseguido mejorar la situación de los sectores “subdesarrollados” de la población estadounidense…. Señalando insistiendo en cómo a pesar de saberse todo esto no hay ningún plan, no hay ninguna acción efectiva para variar un rumbo que, abandonados a él, puede llevarnos al hundimiento de la civilización, y quizá a la total aniquilación del hombre.
ii.            La nueva organización social que está apareciendo en los países más industrializados, y que define como “industrialismo totalmente burocratizado[1]”. En esta nueva sociedad (la de la segunda revolución industrial) el individuo desaparece; queda completamente enajenado. Está programado por los principios de la máxima producción, el máximo consumo y el mínimo roce. Y trata de aliviar su aburrimiento con toda clase de consumo, comprendido el consumo de sexualidad y estupefacientes.
A la hora de comprender la adaptación de las personas a este funcionamiento de la megamáquina, hay que tener en cuenta las posibilidades de utilizar la neurología y la fisiología para hacerle cambiar de sentimientos, además de manipular su pensamiento mediante las técnicas de sugestión. Fromm consideraba que esa nueva sociedad a la que nos encaminamos constituye un cambio en la existencia humana, cuya trascendencia es mayor que el paso de la sociedad medieval a la sociedad moderna o las mutaciones las provocadas por las revoluciones francesa y rusa.
Frente a los que aceptan esta evolución como inevitable o como esencialmente beneficiosa dice que no acaban de comprender que la persona no es una “cosa” pasiva, sin vida, y que el estado de crónica esquizofrenia leve (separación entre pensamiento y afecto) y la depresión que se está comenzando a vivir llevaran, o a estallidos de violencia desenfrenada, o al desfallecimiento de tales sociedades por falta de vitalidad.

Tras esa reflexión inicial se planta ¿Qué alternativas hay para escoger? Y señala las siguientes:
iii.            Dejar que las cosas marchen por sí solas y esperar que todo salga bien, Dice que es la que acepta la mayoría, incluso hombres y mujeres de buena voluntad e inteligencia. Esta alternativa puede evitar por el momento noches de insomnio, pero no hará cambiar el rumbo de los acontecimientos que nos llevan a la catástrofe.
iv.            Entender que el sistema va a la catástrofe y que ninguna reforma podrá hacerle cambiar de rumbo; que la única posibilidad de evitar la catástrofe es cambiar el sistema mismo y que este cambio sólo puede conseguirse mediante una revolución a escala internacional.  Cuando todos los países subdesarrollados se vuelvan contra los países industriales, especialmente contra su cabeza, Estados Unidos, podrán derribar el sistema del mismo modo que los campesinos chinos derribaron a sus gobernantes de las ciudades) por eso llamará a esta alternativa “maoísta”).
Dice que este punto de vista tiene mucha lógica y mucha audacia, pero que es una postura de desesperación, mezclada con mucha novelería, fraseología y temeridad. Un ataque mundial a Estados Unidos terminaría por establecer el fascismo en este país y quizá en los demás países industriales, así como las tiranías más despiadadas en el resto del mundo (incluso con ataques nucleares…).
Además, entiende que no hay nada que pudiera llamarse una situación revolucionaria en Estados Unidos, excepto en las fantasías de una minoría y, por consiguiente, el empleo de medios revolucionarios en una situación no revolucionaria es fraseología y temeridad.
v.            ¿Hay una tercera alternativa? Cree que sí, y que esa posibilidad, por mínima que sea, quizá se nos ofrezca ahora por última vez. Como alternativa, sólo será real mientras la sociedad (estadounidense) no haya perdido los elementos fundamentales de una sociedad democrática y mientras haya muchísimas personas que no estén todavía castradas sentimentalmente, que no se hayan convertido en robots y en hombres organizados.
La primera cuestión que hay que estudiar y discutir al hablar de una tercera alternativa es: ¿cuántos jóvenes y mayores forman parte de este grupo que todavía conserva bastante sustancia humana, que sigue guardando bastante de la tradición humanista para que se pueda recurrir a ellos intelectual y sentimentalmente? La cuestión es si hay muchísimas personas, desde conservadoras a radicales, a las que se pueda “mover”. Mover, en el doble sentido de la palabra: “tocados” en sus sentimientos y empujados a la acción.
Creía que este sector era considerable, y que lo que importaba no era si ese sector tenía conciencia clara de los peligros y de las alternativas. Lo que importaba es “que sienten la verdad y se los puede hacer conscientes de lo que sienten sólo oscuramente”. Si la conciencia del peligro de la sociedad megamecánica puede movilizar a conservadores y a radicales será por tratarse de una amenaza tan grave que afecta a los intereses vitales de todos aquellos que no estén todavía completamente enajenados y, en consecuencia, puedan sentir esta alarma.
Continuara...



[1] Sociedad semejante a la que Lewis Mumford denominó la “megamáquina” (1967), o a la que Aldous Huxley en “Un mundo feliz” (1946) definió de manera novelística.

jueves, 20 de septiembre de 2012

La razón de la enfermedad de España es un modelo de Estado inviable, fuente de todo nepotismo y de toda corrupción



Traducción de un artículo de Stefanie Claudia Müller (corresponsal alemana en Madrid y economista) publicado el jueves 6 de septiembre de 2012 en varios periódicos económicos alemanes



Hoy, 6 de septiembre, se encuentran en Madrid los gobiernos de Alemania y España, acompañados de un nutrido grupo de empresarios, y donde seguro hablarán sobre las condiciones para poder otorgar más ayudas financieras a España o a su sistema bancario. En los dos lados se ha elevado el tono en los últimos meses y es con gran expectación que España espera ahora la decisión que va a tomar el Tribunal Constitucional alemán, que esa sí es crucial, el día 12, sobre la conformidad o no del rescate europeo y las obligaciones derivadas para los alemanes.

En Alemania crece la crítica contra la supuesta "mentalidad de fiesta" de los españoles; en España los medios cada vez son más negativos con la supuesta dureza de la canciller Merkel. Pensamos que la situación es mucho más compleja de lo que presentan ambos gobiernos y la mayoría de los medios. España no es Grecia, pero España puede ser un paciente crónico si Alemania, junto con Europa, no contribuye a solucionar sus verdaderos problemas.

España no debería recibir más dinero sin que se cambie a fondo el sistema político y económico, hoy en manos de una oligarquía política aliada con la oligarquía económica y financiera, y sin que se aumente la participación ciudadana real en las decisiones políticas. Para no perpetuar la crisis y endeudar a los españoles durante generaciones, el Gobierno español debe reformar a fondo la administración de las comunidades autónomas y los ayuntamientos, en su mayoría en bancarrota y completamente fuera de control, sometiendo a referéndum el modelo de Estado.

Este tema es la clave del futuro de España, porque las regiones, ayuntamientos y diputaciones son los responsables de los dos tercios del gasto público -234.000 millones frente a 118.000 el Estado en 2011-, excluyendo la Seguridad Social -23.000 millones-, y este gasto se realiza en condiciones de descontrol, despilfarro y corrupción totalmente inaceptables. Las razones verdaderas de la crisis del país, en consonancia con lo dicho, nada tienen que ver con salarios demasiado altos -un 60 % de la población ocupada gana menos de 1.000 euros/mes-, pensiones demasiado altas -la pensión media es de 785 euros, el 63% de la media de la UE-15- o pocas horas de trabajo, como se ha trasmitido a veces desde Alemania. A España tampoco le falta talento, ni capacidad empresarial ni creatividad. Tiene grandes pensadores, creativos, ingenieros, médicos excelentes y gestores de primer nivel.

La razón de la enfermedad de España es un modelo de Estado inviable, fuente de todo nepotismo y de toda corrupción, impuesto por una oligarquía de partidos en connivencia con las oligarquías financiera y económica, y con el poder judicial y los organismos de control a su servicio. En España no existe separación de poderes, ni independencia del poder judicial, ni los diputados representan a los ciudadanos, solo a los partidos que los ponen en una lista. Todo esto lleva también a una economía sumergida que llega al 20% del PIB y que frena la competencia, la eficacia y el desarrollo del país. Además, detrae recursos con los que podrían financiarse educación y sanidad.

Las ayudas para España, igual que para otros posible candidatos de rescates, no deben ir a bancos ya casi en bancarrota y fuertemente politizados. En la CAM, el Gobierno ha comprometido 16.000 millones de dinero público en lugar de cerrarla; en Bankia, 23.000, y el Ejecutivo acaba de darle 5.000 millones urgentemente para cubrir pérdidas en vez de cerrarla, y además de forma tan extraña que despierta todo tipo de recelos. ¿Por qué se ha utilizado el dinero de los españoles (FROB) en vez de esperar los fondos de la UE? Es lícito suponer que la razón es la siguiente: los bancos no quieren que la UE investigue sus cuentas.

Control estricto y duras condiciones. Ya el caso de Grecia ha demostrado que las ayudas europeas tienen que estar vinculadas a un control estricto y condiciones duras. Esas condiciones no pueden solamente representar recortes sociales o subidas brutales de impuestos, como hace ahora el Gobierno de Mariano Rajoy con la excusa de Europa. Se tiene que cambiar más en España que cortar gasto social, que de todos modos es mucho más bajo que en Alemania, y hay otros gastos infinitamente más relevantes que se pueden eliminar. Además, los casos de corrupción resultan tan escandalosos, incluso en el propio Gobierno, que uno solo puede llegar a una conclusión: el dinero de Europa no puede ser manejado por personas tan increíblemente venales.

La pasada semana el ministro de Industria Soria -imputado también por corrupción urbanística en Canarias- acusó al ministro de Hacienda en el Consejo de Ministros de favorecer descaradamente a la empresa líder de renovables, Abengoa, de la que había sido asesor, en la nueva regulación de estas energías, que reciben más de 7.000 millones de euros de subvenciones anualmente. Y Rajoy, al que entregó una carta probatoria, ni dijo ni hizo absolutamente nada.

No puede permitirse por más tiempo este nivel de corrupción, y menos aún a 17 regiones funcionando como estados independientes, con todos los organismos multiplicados por 17, desde 17 servicios meteorológicos a 17 defensores del pueblo, con 200 embajadas, 50 canales de TV regionales en pérdida, 30.000 coches oficiales o 4.000 empresas públicas que emplean a 520.000 personas, creadas específicamente para ocultar deuda y colocar a familiares y amigos sin control ni fiscalización alguna. En conjunto, unos 120.000 millones, equivalentes al 11,4% del PIB, se despilfarran anualmente en un sistema de nepotismo, corrupción y falta de transparencia.

Y con esto se tiene que acabar, entre otras cosas, porque ya no hay dinero. Los últimos datos de las cuentas públicas conocidos la pasada semana son escalofriantes. El déficit del Estado a julio ascendió al 4,62% del PIB, frente a un déficit del 3,5% comprometido con la UE para todo el año (del 6,3% incluyendo regiones y ayuntamientos). Pero lo realmente inaudito es que España está gastando el doble de lo que ingresa. 101.000 millones de gasto a julio frente a 52.000 millones de ingresos, y precisamente para poder financiar el despilfarro de regiones y ayuntamientos, que no están en absoluto comprometidos con la consolidación fiscal.

El tema del déficit público es algo que roza la ciencia ficción, y que ilustra perfectamente la credibilidad de los dos últimos gobiernos de España. En noviembre de 2011, el Gobierno dijo que el déficit público era del 6% del PIB; a finales de diciembre, el nuevo Gobierno dijo que le habían engañado y que el déficit era superior al 8%, y que se tomaba tres meses para calcularlo con toda precisión. A finales de marzo, se dijo que definitivamente era del 8,5%, y ésta fue la cifra que se envió a Bruselas. Dos semanas después, la Comunidad de Madrid dijo que sus cifras eran erróneas y el Ayuntamiento de la capital igual… el déficit era ya del 8,7%.

Sin embargo, la semana pasada el INE dijo que el PIB de 2011 estaba sobrevalorado y, con la nueva cifra, el déficit era del 9,1%; dos días después, Valencia dijo que su déficit era de 3.000 millones más; o sea, que estamos en el 9,4% y las otras 15 CCAA y 8.120 ayuntamientos aún no han corregido sus cifras de 2011. Lo único que sabemos es que están todas infravaloradas. El déficit real de 2011 puede estar por encima del 11%, y en 2012 se está gastando el doble de lo que se ingresa. Como dice el Gobierno de Rajoy, “estamos en la senda de convergencia”. Y es verdad… de convergencia hacia Grecia.

Claramente, la joven democracia española tiene todavía muchos déficits de representatividad y de democracia que deberían interesar a la canciller Merkel y también a Europa, si queremos evitar una Grecia multiplicada por cinco y salvar el euro. Esto es lo que ha hecho posible el despilfarro masivo de las ayudas europeas, con una asignación disparatada de las mismas, a pesar de que estas ayudas han supuesto una cifra mayor que la del Plan Marshall para toda Europa.

Es frustrante que a causa de este sistema oligárquico nepotista y corrupto se destroce talento y creatividad y que ahora muchos jóvenes se vean forzados a trabajar fuera, muchos en Alemania. Esa situación nos ha llevado a una distribución de riqueza que es de las más injustas de la OECD. La antaño fuerte clase media española está siendo literalmente aniquilada.

Resumiendo: no es una falta de voluntad de trabajo, como se piensa tal vez en algunos países del norte de Europa, lo que hace que España sufra la peor crisis económica de su Historia. Es un sistema corrupto e ineficiente. La crítica del Gobierno alemán y sus condiciones para un rescate de España se deberían concentrar en la solución de esos problemas. En caso contrario, solo conseguirán que una casta política incompetente y corrupta arruine a la nación para varias generaciones.