“Son tiempos donde todos están contra todos, donde nadie escucha nadie, tiempos egoístas y mezquinos donde siempre estamos solos” Fito Páez

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viernes, 16 de septiembre de 2011

Comulgar con ruedas de molino: se sigue hablando de crisis financiera pero hay más parados y disminuye la protección a los mismos

Una y otra vez se insiste en  que la actual crisis es una crisis financiera y que hay que salvar a los bancos para poder salir de la misma. Y todos hacemos cábalas con el diferencial de la prima de riesgo, con el ibex, etc. Como si en ello nos fuese la vida. Pero, a pesar de esa insistencia machacona, la realidad es más tozuda que las mentiras sobre ella, y vamos descubriendo como la prolongación de la crisis deja sin prestación este año a 300.000 parados, dándose la paradoja de a pesar de que el número de parados sigue aumentando, disminuye el número de beneficiarios de prestaciones por desempleo, especialmente por haber agotado sus periodos de prestación y subsidio.  Esto ha hecho que la tasa de protección sea del 71% cuando hace un año rondaba el 80%.

Mientras sigamos creyéndonos estas historias, será posible que sigamos viendo como no se regatea en absoluto para seguir ayudando a la banca (sólo en 2010 cerca de un billón de euros) e inyectando dinero en los mercados financieros,  o como ayer mismo , ante la amenaza de que algunos bancos no puedan cobrar parte de la deuda estatal (que ellos han prestado a unos interese de usura, en tanto desde los Bancos Centrales recibían préstamos a tipos irrisorios) los banqueros volvieron a reclama nuevas ayudas que, como ha venido sucediendo ininterrumpidamente, recibirán, está vez a través de una acción coordinad de del Banco Central Europeo, la Reserva Federal de EE UU, el Banco de Inglaterra, el Banco de Suiza y el Banco de Japón, que podrán a disposición de la banca europea todo el dinero que necesite.

En el otro de lado de la balanza, y de forma simultánea, además del crecimiento del paro y la desprotección, encontramos todos los días noticias que demuestra como ese rescate de los bancos se realiza a costa de los trabajadores: ayer mismo se aprobó el decreto ley de medidas urgentes para la promoción del empleo de los jóvenes que favorecen la temporalidad y la precariedad en el empleo. No es raro el día que no encontremos noticias que inciden en despedidos y en disminución de “liberados” sindicales, como si los trabajadores, en general y los sindicatos en particular, fuese los responsables de la situación: los recortes en educación ponen en jaque a 11.000 interinos, el Gobierno valenciano suprime 704 empleos y 165 liberados sindicales, el Gobierno balear elimina los liberados sindicales, etc.

Sigamos hablando de crisis financiera y jugando a especular en la bolsa, y mantengamos ciegos a lo que pasa en nuestra experiencia cotidiana y concreta. Si nos aburrimos, siempre, y a cualquier hora, encontraremos un partido de fútbol en la televisión para entretenernos.

viernes, 2 de septiembre de 2011

¡Qué buenos son los ricos que quieren que les suban los impuestos!


Oímos estos días que algunos ricos de Alemania, Francia,... piden a sus gobiernos que les suban los impuestos. Como de costumbre, los medios de comunicación tratan este tipo de noticias desde el sensacionalismo e impiden cualquier ejercicio de pensamiento crítico. Sin entrar a valorar las razones que han movido a esta reacción de un reducido grupo  de “ricos” (nótese que esta expresión que no alude a la fuente de su riqueza como lo harían otras como capitalista, banquero, empresario, rentista,...) si que conviene dejar constancia que, en general, la riqueza de los ricos tiene mucho que ver con la crisis que padecemos y el empobrecimiento que padece una buena parte de los trabajadores (fundamentalmente a través del paro y la precariedad –cuyo objetivo último es maximizar los beneficios a corto plazo-  y de los recorte en gastos sociales, una de cuyas causas radica en la escasa tributación de los ricos; ...
Por eso, me parece oportuno traer a este artículo algunas reflexiones del director de cine estadounidense Michael Moore que pueden resultar esclarecedoras:   

“Amigos: De tanto en tanto, alguno de los que aun no han cumplido 30 años me pregunta: ¿Cuándo comenzó todo esto, ..? Me dicen, he oído decir que hubo un tiempo en que la gente trabajadora podía mantener una familia y mandar los chicos al colegio con solo el ingreso de uno de los padres... En que todo aquel que quería tener un trabajo decentemente pagado, lo conseguía. En que la gente trabajaba solo cinco días por semana, ocho horas por día, que disponía libre e íntegramente su fin de semana y que tenía vacaciones pagadas todos los veranos. Que en todos los trabajos había sindicatos, desde los reponedores de los mercados hasta el muchacho que pintaba tu casa y no importaba cuan modesto fuere tu trabajo, tenías asegurada una jubilación, ascensos ocasionales, seguro de salud y alguien que te defendiera si eras maltratado.
La gente joven ha oído hablar de ese mítico tiempo ¬ pero no era un mito, era realidad. Y cuando me preguntan ¿Cuando terminó aquello? Les contesto: “Terminó el 5 de agosto de 1981” En esa fecha hace treinta años, los Grandes Empresarios y  la Derecha decidieron lograrlo... decidieron destruir la clase media para poder ser más ricos. ¡Y lo lograron!
El 5 de agosto de 1981, el presidente Ronald Reagan despidió a todos los afiliados del  sindicato de Controladores del tráfico aéreo (PATCO) que desafiaron su orden de volver al trabajo y declaró ilegal su sindicato.Habían hecho una huelga de dos días.
Había sido un movimiento valiente y temerario. Además, PATCO había sido uno de los únicos tres sindicatos que habían apoyado a Reagan para presidente. De modo que produjo un shock  que se transmitió como un tsunami entre los trabajadores. Si hacía ésto a los trabajadores que lo apoyaban ¿ qué cabría esperar para los demás?
Reagan había sido respaldado por Wall Street en su carrera hacia la Casa Blanca y, junto  a  la derecha cristiana, querían reestructurar los EE.UU. dando marcha atrás a la corriente que intentaba  mejorar la vida de la clase media.
Los ricos odiaban cada vez más pagar impuestos.  Despreciaban a los sindicatos. La derecha cristiana odiaba todo lo que sonara a socialismo o a darle una mano a las minorías o a las mujeres. Reagan prometió terminar con todo eso. De modo que cuando los controladores aéreos declararon la huelga, encontró el momento oportuno. Despidiendo a cada uno de ellos y declarando a su sindicato fuera de la ley. Con ello enviaba un mensaje claro y contundente. Los tiempos en que la clase media tenía un pasar confortable se habían terminado. Desde ese momento los EE.UU. seguirían este camino:
  • Los super ricos, lo serían más, mucho, mucho más y el resto se disputaría las migajas que ellos dejaran caer.
  • Todo el mundo deberá trabajar. Mamá, papá, los adolescentes en su casa. Papá tendrá un segundo trabajo. A los chicos se les entregará la llave de la casa. Los padres llegaran a casa a tiempo para acostarlos
  • Cincuenta millones de ciudadanos no tendrán seguro de salud. Y las compañías de seguros de salud decidirán a quién quieren atender o no.
  • Los sindicatos son el demonio. Usted no deberá afiliarse a un sindicato. Usted no necesita abogados. Cállese la boca y vuelva al trabajo
  • ¿Usted quiere ir al colegio secundario? No hay problema ¬ solo firme aquí y se endeudará con el banco durante los próximos veinte años.
  • ¿Qué? ¿Un aumento de sueldo? ¡Vuelva a su trabajo y cállese la boca!
 Y así fue. Pero Reagan no podría haber impulsado solo esto en 1981. Tuvo una buena ayuda. La AFL-CIO, la organización sindical más importante de los EE.UU., llamó a sus miembros a romper con los controladores de tránsito aéreo y volver al trabajo. Y fue lo que hicieron la Unión de pilotos, los despachantes de vuelos, los  conductores  de transporte aeroportuario, los maleteros, ... todos rompieron la huelga. Y ese fue el principio del fin.
Reagan y los republicanos se dieron cuenta de que podían seguir adelante con todo, y lo hicieron. Les redujeron los impuestos a los ricos. Hicieron más difícil organizar un sindicato en su lugar de trabajo. Eliminaron las reglamentaciones de seguridad laboral, ignoraron las leyes antimonopolios y permitieron que cientos de empresas se fusionaran o fueran compradas y cerradas. Se congelaron los salarios y amenazaron con trasladarse a países de ultramar si los trabajadores no aceptaban salarios más bajos y menos beneficios. Y cuando los trabajadores aceptaron trabajar con menores remuneraciones, ellos de todas maneras, trasladaron sus empleos  a ultramar.
Y los norteamericanos  siguieron paso a paso este camino. Hubo alguna pequeña oposición o contraataque. Pero las “masas” no lograron levantarse para proteger sus empleos, sus casas, sus escuelas (que solían ser las mejores del mundo). Solo aceptaron su destino y aguantaron los golpes.
Me he preguntado a menudo que hubiera pasado si hubiéramos dejado de volar, en aquel momento, en 1981. Si todos los sindicatos le hubieran dicho a Reagan “Devuélvales sus trabajos a los controladores o tiraremos el país abajo!” Usted sabe lo que hubiera pasado. La élite corporativa y Reagan, su delfín, hubieran dado marcha atrás. Pero no lo hicimos, Y así poco a poco, golpe a golpe, os dueños del poder han destruido la clase media y de paso han arruinado el futuro de la juventud. Los salarios han permanecido estancados en los últimos treinta años. Fíjense en las estadísticas y podrán ver que cada una de los declives que estamos sufriendo tienen su origen en 1981.
Todo comenzó un día como hoy hace treinta años. Uno de los días más negros de la historia. Y dejamos que nos sucediera. Tenían el dinero, los medios y la policía. Pero nosotros éramos 200 millones. Pregúntese que hubiera pasado si 200 millones  hubieran tomado conciencia y amado a su país, su vida, su trabajo, sus fines de semana, su tiempo junto a sus hijos.
¿Nos hemos sublevado? ¿Qué estamos esperando? Olvídense del 20% que apoya al Tea Party- nosotros somos el otro 80%. Este declive sólo terminará si nosotros lo pedimos. Pero no sólo a través de un mensaje on line o un tweet. Vamos a apagar el televisor y el ordenador y los videojuegos y a salir a las calles.
Necesitamos que también los demócratas dejen de recibir dinero de las corporaciones o se aparten.
Los planes de  Wall Street son claros. Norteamérica será una nación con Quienes tienen mucho y Quienes no tienen nada ¿Le parece bien? ¿Porqué no detenernos a pensar sobre los pasitos que podemos ir dando para cambiar esto a nuestro alrededor, en el barrio, en el lugar de trabajo, en la escuela? ¿Hay algún día mejor que el de hoy para comenzar? Suyo. Michael Moore.

Esta ideas ¿son aplicables aquí? aunque nos duela que se llame clase media a un importante sector de trabajadores, ¿pero responde a la realidad?... ¿También nosotros estamos atemorizados y presos? ¿Qué acontecimientos son los que nos atemorizan?...

martes, 16 de agosto de 2011

La clase social de los santos


Artículo de Vicenç Navarro publicado en Católico Libre
"Cuando doy comida a los pobres me llaman santo. Cuando pregunto por qué ellos son pobres me llaman comunista." (H. Camara)
Debo aclarar desde un principio que no soy creyente, es decir, no estoy dotado de lo que los creyentes llaman "el don de la fe". Pertenezco, sin embargo, a una familia y a una tradición que siempre hizo distinción entre las religiones por un lado y las instituciones que las reproducen, como la Iglesia, por otro. Mis padres me enseñaron a respetar las religiones y a los creyentes, pero no siempre a las autoridades eclesiásticas que dirigen las iglesias, las cuales, como instituciones humanas, configuran las religiones y sus creencias para optimizar los intereses que las sustentan. Un ejemplo de ello es la composición del colectivo de santos y beatos de la religión católica, nombrados a dedo por las máximas autoridades de la Iglesia católica. El estudio de a quién se nombra santo, cuándo, cómo y por qué dice mucho sobre tal institución y sus intereses durante sus 20 siglos de existencia. Un estudio de enorme interés [sobre todo para los estudiosos de cómo se genera y reproduce el poder] es analizar cómo este es percibido por los dirigentes de la Iglesia católica y cuáles son los objetivos de nombrar a alguien santo y su relación con tal poder.

En teoría, el nombramiento de los santos tiene como objetivo establecer puntos de referencia, es decir, modelos para orientar a los creyentes católicos, siendo parte de las enseñanzas de la jerarquía católica honrarlos y celebrarlos. Son, pues, individuos ejemplares que deberían inspirar a los feligreses de la Iglesia. Pero ser «ejemplares» también implica que sepamos de qué son ejemplares y con qué objetivo lo son. Y ello queda muy explicitado al analizar el contexto político que configuró en gran manera la decisión de otorgar la santidad a unas personas versus otras.

Estas reflexiones vienen a raíz de la lectura del artículo Roman catholic sainthood and social status: a statistical and analytical study [La santidad romana católica y el estatus social: un estudio estadístico y analítico], publicado por dos historiadores de la Universidad de Rochester [EEUU], Katherine y Charles H. George, en la revista The Journal of Religion. Este artículo obtuvo gran parte de sus datos de la detallada biografía de los santos de Alban Butler, complementada por los trabajos de Herbert Thurston y otros, todo ello publicado en doce volúmenes.

Lo que los investigadores del artículo deseaban conocer era la clase social o el estatus social de los 2.494 santos sobre los cuales existe suficiente biografía publicada. Ni que decir tiene que hay problemas metodológicos importantes cuando se intenta comparar clase social o estatus a lo largo de la historia desde el establecimiento de la Iglesia católica. Pero los autores del artículo hacen un trabajo creíble y riguroso, señalando en cada época aquellos sectores de la población que correspondían a las clases altas [nobleza en la época feudal y burguesía en la época capitalista, por ejemplo], a las clases de estatus medios y a las clases populares, de estatus bajos. Pues bien, tales autores encontraron que la gran mayoría [1.950 del total de 2.494, es decir, un 78%] pertenecía a los estatus altos, que definen como clase alta; 422 [un 17%] de estatus medio, y sólo 122 [un 5%] procedían de las clases populares. Señalan los autores del estudio que las clases altas, de estatus alto, constituían sólo el 5% de la población de los países estudiados; las clases de estatus medios el 10-15%; y las clases populares, la gran mayoría [del 80 al 85%]. Los seres ejemplares para la Iglesia católica eran, pues, en su mayoría, personajes de las clases dirigentes, y ello a pesar del famoso dicho en la Biblia de que «será más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja a que un rico entre en el Reino de los Cielos». Naturalmente que no todas las clases dirigentes durante la historia de los últimos 20 siglos eran las más ricas, pero sí que es una suposición razonable asumir que, si no lo eran, al menos estaban a su servicio.

Lo que es incluso más interesante es ver la composición social de los santos según el siglo en que fueron nombrados. Y es sólo en el primer siglo de la cristiandad cuando santos pertenecientes a los estatus altos no son la mayoría. En este primer siglo, las personas de estatus medio y popular tenían más posibilidades de ser nombrados santos. No así a partir del segundo siglo. Desde entonces, el dominio de santos entre las clases altas es casi absoluto, alcanzando su máxima expresión durante la Edad Media, periodo en el que la Iglesia adquirió más poder y riqueza. En realidad, la santidad estaba relacionada frecuentemente con la donación de riquezas a la Iglesia, hasta el punto de que familias enteras eran nombradas santas. Así, el noble Dagobert fue nombrado santo, como también lo fueron su madre, su abuela y sus cuatro hijos. El noble Dagobert y sus familiares donaron todas sus propiedades, al morirse, a la Iglesia.

Este dominio de santos de clase alta disminuyó algo en los siglos XVIII, XIX y XX, en que aparecieron otros grupos de los sectores de estatus medio que la Iglesia quería captar. Los santos entre las clases populares, sin embargo, continuaron siendo una minoría.

En España, además del estatus, ha sido determinante, para conceder santidad, su ubicación dentro de las coordenadas del poder. Así, el nombramiento de santo a Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei y defensor del golpe militar y de la dictadura que estableció, así como de los sacerdotes asesinados por grupos descontrolados [y con la oposición del Gobierno de la República], sin jamás santificar a los sacerdotes vascos asesinados por el Estado golpista, es un indicador claro de la identificación de la Iglesia con las fuerzas antidemocráticas y reaccionarias de España en el poder, de las cuales la Iglesia fue su apoyo ideológico central. Y sus dirigentes están orgullosos de ello.

jueves, 11 de agosto de 2011

Inglaterra, de nuevo a la cabeza.


Recordamos que en Europa los ataques del neoliberalismo comenzaron en Inglaterra con Margaret Thatcher, ahora asistimos a sus consecuencias más claras, también en Inglaterra. En efecto, las revueltas que estos días protagonizan los jóvenes ingleses, y que a menudo toman una forma de  violencia extrema, aunque condenables, no dejan de ser un producto directo del sistema capitalista, especialmente de una inseguridad y precariedad crecientes, conscientemente provocadas para favorecer los beneficios empresariales, pero que ahora muestra sus verdaderos efectos sociales: una juventud sometida a un galopante proceso de marginación y víctima de un nivel de alienación sin precedentes, que se convierten en acicate para lanzar a una protesta desesperada a estos jóvenes: una situación prerrevolucionaria sin proyecto de revolución que hace que se revuelvan contra la hipocresía social.
Esclarecedora resulta también las explicaciones de la derecha inglesa en el poder: vamos, que en otras palabras les están aplicando a los jóvenes la ley de vagos y maleantes de la dictadura franquista; con detenciones masivas, acusaciones de desviación social,... y sobre todo mano dura: represión, recortes de libertades, incluidas unas redes sociales que se están mostrando peligrosas para el poder. Ahí tenemos el ejemplo de lo que cabe esperar de las derechas autoritarias gestionando la crisis.
Encontrar explicaciones a este tipo de cólera, de lucha desesperada no es tarea fácil. Podemos señalar s unas de largo plazo: el individualismo feroz del neoliberalismo, la competitividad y la competencia como motor de progreso en la escala social, el ataque feroz a lo comunitario, lo social,... En el corto plazo encontramos otros factores como la brutalidad policial, la reducción masiva de gastos para la juventud así como de otros servicios y, en todo momento,  una frustración general respecto a un futuro que ofrece muy pocas perspectivas. En cualquier caso, no cabe duda de que nos encontramos con los síntomas más claro de la descomposición del sistema.
El mapa de la protesta social se complejiza y se completa: la primavera árabe, los indignados en Europa, el 15M en España, el movimientos de Democracia Real Ya, ...movimientos que, aunque aparentemente puedan ser muy distintos, no dejan de ser hijos de una misma aspiración por un mundo mejor... 
A ver si somos capaces de navegar en este río revuelto sin perder el norte liberador.